Cara de póker: ¿por qué es fundamental en tu juego?

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La cara de poker es una de las características más importantes a la hora de jugar al póker, ya que te ayuda a establecer una relación de confianza con tus oponentes y conseguir que actúen según tus intenciones.

Si bien es cierto que en en este juego la mayoría de las veces estamos inmersos en una batalla de inteligencia y conocimiento, es muy importante que podamos obtener una ligera ventaja emocional sobre nuestros oponentes.

A poner cara de póker y a controlar tus emociones se puede aprender, ¿vamos a ello?

¿Qué es tener “cara de póker” en el juego del póker?

 

Los jugadores novatos y aficionados suelen creer que tener cara de poker es ser una persona con ojos grandes e inexpresivos, alguien que mira a los demás jugadores con seriedad y espera pacientemente a que otro cometa un error.

La verdad es que tener cara de póker es todo lo contrario: es tener una expresión tranquila, firme y sobre todo, amistosa.

Las personas tienen una tendencia natural a ocultar sus emociones, y por tanto, si eres un jugador que muestra sus emociones fácilmente, el resto de jugadores probablemente superen tu nivel.

No hay que caer en la trampa de pensar que esconder demasiado tus emociones al jugar te hará mejor. La clave es mostrar las emociones adecuadas en cada momento. Es decir, no mostrar demasiadas, pero tampoco simular ser una piedra.

Esperar que los demás jugadores sepan lo que estás pensando basándose únicamente en tu expresión es una tarea muy difícil.

Tener cara de póker es la forma de poder leer lo que los demás jugadores están pensando, sin que ellos puedan leer lo que tú estás pensando.

Por tanto, cuando juegues no parezcas una roca.

Pero tampoco parezcas una persona emocionalmente volátil.

Los que tienen la mejor cara de póker suelen ser los jugadores más fuertes.

¿Cómo tener una buena cara de póker?

 

Si eres un jugador novato, intentaré ayudarte a tener una mejor cara de póker para que puedas jugar de manera más consistente.

Lo fundamental a tener en cuenta es que la expresión de tu rostro sea amistosa. Si tienes una expresión muy seria, seguramente te darás cuenta de que los demás jugadores, sobre todo los jugadores más experimentados, no te toman en serio.

Por supuesto, no debes sonreír como un tonto, pero tampoco deberías aparecer como una persona aburrida.

Hay muchos tipos de expresiones posibles durante el juego y tienes que encontrar la que te resulte más cómoda.

¿Cómo saber si tengo una cara de póker buena o mala?

 

Imagina que tienes una mano fuerte y que en el otro lado de la mesa se encuentra un jugador que tiene una mano débil.

¿Cómo te vas a sentir si este jugador se te queda mirando porque sospecha que tienes una buena mano?

Si bien es cierto que es una situación ficticia, porque en el póker no es habitual que suceda esto, no es menos cierto que si sabemos manejar la situación emocionalmente, el jugador con la mano débil será más susceptible de tomar decisiones erróneas y conseguir que ganemos.

Es decir, si tienes una cara de póker mala, no solo te estás perdiendo una oportunidad de ganar una mano, sino que además estás perdiendo dinero.

Algunos consejos a tener en cuenta a la hora de tener una cara de póker:

  • No te enfades por las decisiones del resto de jugadores, ya que eso solo te va a estropear la cara.
  • Cuando tengas una mano fuerte haz lo imposible para que el resto de jugadores no se vaya antes de tiempo.
  • Si tienes una mano débil, no te des por vencido. Intenta conseguir que los demás crean que estás fuerte.

¿Te ha quedado claro? Si tu cara de póker no es la que debería ser, no te preocupes. Te dejamos un vídeo que te enseñará cómo controlar adecuadamente tus emociones.

Como ves, no hay nada más importante que aprender a controlar tus emociones y conseguir tener una buena “cara de póker” para poder ganar dinero en este popular juego de estrategia y azar.

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